¿Sabes quién es el encargado de realizar un certificado médico de defunción? ¿O cómo se tramita un servicio fúnebre? ¿O de cuánto tiempo dispones para tramitar las gestiones que se dan tras un fallecimiento? Probablemente no. Y sin embargo, se trata de una situación a la que todos, desgraciadamente, acabamos enfrentándonos tarde o temprano.

La muerte es un momento delicado y no solo por el dolor de perder a alguien en sí, sino también por los trámites burocráticos que se derivan de ella. Lo habitual en estos casos es buscar a alguien externo que solucione estas gestiones con diligencia, por lo que la mayoría de gente opta por contratar un seguro de decesos. De hecho, el 60% de servicios fúnebres que se producen en España se hacen a través de un producto pensado para resolver todos estos aspectos y así las familias puedan centrarse en lo verdaderamente importante: despedirse de los suyos.

Pero por si acaso no conoces todos los pasos que se deben seguir, aquí te resolvemos algunas dudas:

  • ¿Qué sucede en el momento del fallecimiento?

    Si el fallecimiento se produce en un centro sanitario, será el personal del mismo quien se ocupará de la emisión del certificado médico de defunción; un documento indispensable para acreditar la muerte de una persona. Debe ser expedido y firmado por el facultativo que ha atendido a la persona en sus últimos momentos y en él constará tanto la fecha como la hora, el lugar y las causas del fallecimiento.

    Por otro lado, si la muerte de la persona ha sucedido en otro lugar, se deberá contactar con los servicios médicos de urgencia para que reconozcan el cadáver y puedan expedir el certificado.

    Finalmente, si se dispone de un seguro de decesos, serán los servicios de asistencia de la compañía quienes inicien los trámites necesarios para la prestación del servicio fúnebre. En caso contrario, se debe llamar a un operador funerario.

  • ¿Qué necesitamos tener preparado?

    Independientemente del lugar en el que haya sucedido el deceso, hay una serie de documentos que obligatoriamente se deben presentar para poder seguir con las gestiones posteriores al fallecimiento. Estos son:

    • DNI del fallecido
    • Certificado médico de defunción
    • DNI del familiar que suscribe la tramitación del servicio fúnebre

    La familia es quien decide qué hacer con el cuerpo. En caso de que elija incinerarlo, un familiar directo deberá presentar una declaración jurada donde conste que esa era la voluntad del fallecido. Sin embargo, existen circunstancias excepcionales en las que un juez tiene la potestad exclusiva de decidir qué se debe hacer con el cadáver o incluso puede llegar a paralizar una repatriación por motivos judiciales.

  • ¿Cómo se tramita un servicio fúnebre?

    Una vez hemos contactado con la compañía aseguradora (en caso de tenerla) o con el operador funerario, se inicia el proceso de las honras fúnebres.

    Hay que tener en cuenta que la totalidad del sepelio será prestado por el servicio funerario; un servicio en el que únicamente el familiar autorizado podrá elegir aspectos esenciales como el tipo de féretro, las flores, el posible acompañamiento de música o el tipo de ceremonia según confesión, además de decidir si finalmente se prefiere incineración o inhumación.

    Por su parte, los servicios funerarios se encargarán de realizar la inscripción del fallecimiento en el Registro Civil, darán parte al Instituto Nacional de Estadística (INE) para cursar la baja del padrón de habitantes y notificarán al Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) en caso de posibles pensiones a percibir. Hay que tener en cuenta que, sin estas gestiones, no se podrían realizar las tramitaciones post mortem como la acreditación del testamento o el certificado de actos de última voluntad.

El seguro de decesos; la solución para todos estos trámites

Como hemos visto, los problemas derivados de la muerte aparecen cuando menos lo esperamos. Por si fuera poco, hay otros trámites que debemos revisar semanas o incluso meses después del fallecimiento, como son el certificado de actos de última voluntad, la certificación de seguros, la obtención del testamento, la aceptación de la herencia, etc. No hay duda de que la muerte no solo genera luto, sino que en más de una ocasión también puede ser un auténtico quebradero de cabeza.

Sin embargo, es posible librarse de toda la burocracia. ¿Cómo? Contratando un seguro de decesos con Aura Seguros. Como aseguradora especializada en el ramo de decesos, nos encargamos de todo el proceso, trámites y costes que se derivan del sepelio, además de prestar atención en materia de asesoría jurídica para aquellos trámites que no estén incluidos en la póliza.