El próximo año se celebra el centenario del considerado como primer minuto de silencio de la historia, pero… ¿qué sabes acerca de este acto de respeto?

El minuto de silencio. Se trata de un momento de respeto que se celebra tras el fallecimiento de una persona y que cada vez está más extendido en nuestro país. Ejemplos hay miles: en la calle, en partidos de fútbol o incluso en el Congreso de los Diputados. ¿Pero sabes cómo nació esta iniciativa?

Remontémonos a 1919. Europa salía de la Primera Guerra Mundial. Ese mismo año se había firmado el Tratado de Versalles con el que se puso punto final a una guerra que había durado cuatro años y que se había llevado por delante más de 10 millones de vidas. Y mientras millones de personas salieron a la calle a festejar el fin de las hostilidades, un hombre creyó conveniente celebrar la efeméride de otro modo. ¿Su nombre? Edward George Honey: un periodista y soldado australiano residente en Londres.

Honey creía que la mejor manera de celebrar el fin de la guerra era homenajeando a aquellos que lucharon y perdieron la vida en ella. Por ese motivo decidió mandar una carta a un periódico local donde proponía dedicar cinco minutos de silencio el 11 de noviembre de 1919, coincidiendo con el primer aniversario del armisticio.

«Solo cinco pequeños minutos. Cinco silenciosos minutos de recuerdo nacional. Una intercesión muy sagrada. Comunión con los gloriosos muertos que nos ganaron la paz; y desde esta comunión, nueva fuerza, esperanza y fe en el mañana. También ceremonias religiosas, si lo desean, pero en la calle, en casa o en el teatro; en cualquier lugar donde los ingleses y sus mujeres puedan. Seguro que en estos cinco minutos de agridulce silencio habrá suficiente homenaje».

Warren Foster (pseudónimo de Edward Honey)
Fragmento de la carta enviada al periódico London Evening News (08/05/1919)

Una iniciativa que llegó hasta el rey de Inglaterra

En aquel momento la carta no tuvo excesiva repercusión, pero, meses más tarde, el sudafricano Sir James Percy FitzPatrick hizo una propuesta similar que llegó a oídos del rey Jorge V. Al monarca le entusiasmó tanto la idea que quiso hacerla extensiva al resto de países de la Commonwealth. Y aunque finalmente no fueron los cinco minutos que deseaba Honey, sino dos, Inglaterra paró en estricto y emotivo silencio a las 11 horas, del día 11, del mes 11.

Este hecho es considerado por muchos como el primer minuto de silencio de la historia. Sin embargo, y pese a que el 11 de noviembre no es un día cualquiera en el calendario británico, existen algunos precedentes. El primero de ellos fue en 1912, cuando el Senado de Portugal quiso homenajear al recientemente fallecido José Maria da Silva Paranhos, ministro de Exteriores de Brasil y barón de Río Branco. Lo llamativo de este caso es que no fueron uno ni dos los minutos de silencio, sino diez.

Seis años más tarde, en Ciudad del Cabo, se produjo otro homenaje similar. En este caso fue ideado por el alcalde de la ciudad Sir Harry Hands, quien, devastado tras recibir la noticia del fallecimiento de su hijo  durante la Primera Guerra Mundial, pidió a su ciudad que mantuviese dos minutos de silencio para que los vivos honrasen a los muertos.

Como vemos, el minuto de silencio lleva celebrándose constantemente a lo largo de los últimos 100 años. Y aunque tal vez Edward Honey no lograse que su iniciativa prosperase tal y como él había ideado, su nombre irá siempre acompañado al homenaje que en su día propuso. De hecho, en honor a su figura, Australia alzó un monumento con su nombre en el Real Jardín Botánico de Melbourne.