Que el mundo de los funerales está cambiado es ya una afirmación innegable. Si bien la elección entre ser enterrado o incinerado sigue siendo —y de largo— lo más común entre los españoles, no podemos ignorar el cambio que viene produciéndose estos últimos años, sobre todo a nivel tecnológico. El I+D ha llegado y lo ha hecho para quedarse: desde mapas interactivos donde se destacan los rincones más importantes de cada cementerio hasta coches eléctricos para poder visitarlos a fondo.

Lo mismo ocurre cuando hablamos de novedades en las lápidas. De hecho, con la idea de atender una nueva demanda pero sin caer en la frivolidad, Aura Seguros permite a sus asegurados poder contratar, por ejemplo, un servicio que incluya un capital adicional para lápida digital, donde se puede visualizar tanto la biografía del fallecido como algunas imágenes de su vida.

Sin embargo, desde el lejano Oriente llegan ahora unas novedades tecnológicas que no pueden pasar desapercibidas. Sí, has acertado: cuando hablamos de Oriente y de tecnología solo podemos referirnos a Japón, donde el pasado mes de agosto se celebró en Tokio la Feria Internacional de Funerales y Cementerios. Y de entre las últimas tendencias del sector, hubo una que destacó por encima de todas las demás: el robot Pepper.

Este simpático androide es capaz de hacer las funciones de sacerdote por un precio mucho más económico de lo habitual: 50.000 yenes (unos 375 euros). La empresa nipona Nissei Eco ha programado a este robot para que sea capaz de recitar los sutras más habituales del budismo, una de las principales religiones de Japón. No es la primera vez que el país del sol naciente es pionero en el uso de robots para ceremonias tradicionales: ya en 2010, el androide i-Fairy fue el encargado de unir en matrimonio a Satoko Inoue y Tomohiro Shibata. La idea fue de una empresa cuyo nombre, como no, le iba como anillo al dedo: Kokoro (“corazón”).

Volviendo a la temática funeraria, la del robot Pepper no fue la única novedad que se presentó en la feria de Tokio. También tuvo repercusión la decisión de A-Fun, una empresa especializada en la reparación de productos tecnológicos que ha protagonizado un entierro de lo más surrealista: el de los perros-robot AIBO. La popular mascota mecanizada de Sony, lanzada a bombo y platillo en 1999, tuvo épocas mejores, por lo que la multinacional japonesa decidió retirarla del mercado y dejar de repararlas. Y ha sido precisamente la falta de piezas de reparación lo que ha llevado a A-Fun a protagonizar algunos de los entierros más extraños jamás vistos.

Aunque parece claro que estos ejemplos están muy alejados de las tendencias actuales en España, conviene tener en cuenta la celebración de este tipo de eventos para analizar las nuevas tendencias del sector. A finales de noviembre tuvo lugar en París la Funéraire, la última gran feria funeraria de 2017. Sin embargo, en nuestro país tendremos que esperar hasta finales de 2018 para disfrutar de un congreso similar (Funergal, en Ourense).