La muerte suele asociarse con el dolor o la tristeza; conceptos muy ligados a la pérdida de un ser querido. Sin embargo, existe también algo muy importante a tener en cuenta y que no mucha gente recuerda: las obligaciones fiscales. Y es que no se puede pasar por alto que la muerte de un contribuyente no le libera de obligaciones tributarias como la declaración de la renta.

Son muchas las dudas que surgen ante este escenario. ¿Quién debe realizar la declaración? ¿Se fiscaliza todo el año o solo hasta la fecha de fallecimiento? ¿Puede hacerse este trámite por Internet? En caso de que la renta salga a devolver, ¿cómo puedo reclamar el dinero? A continuación trataremos de resolver todas estas dudas.

¿Cuándo y quién debe hacer la declaración de la renta?

En primer lugar, empecemos por el periodo impositivo. Por norma general, la liquidación del IRPF se produce cada 31 de diciembre. Sin embargo, tal y como informa la Agencia Tributaria, en los casos de fallecimiento solo se declarará el periodo que va desde el 1 de enero hasta la fecha de la muerte del contribuyente.

En segundo lugar, según especifica la Ley General Tributaria, los herederos legales del fallecido son los encargados de realizar la declaración de la renta. La muerte no supone ninguna excepción en el calendario de Hacienda, así que los herederos deberán presentar la declaración cuando arranque la campaña de la renta posterior el fallecimiento.

Finalmente, la declaración del fallecido deberá presentarse en modalidad individual. El resto de miembros de la familia podrá realizar una declaración conjunta, pero nunca podrán incluir en ella los bienes o las rentas del finado.

¿Es obligatorio presentarla?

Los criterios para presentar la declaración de un fallecido no difieren de los de una persona viva, por lo que en ambos casos existen los mismos supuestos de obligatoriedad. Es decir: solo deberá hacerse si los ingresos durante el último año superaron los 22.000 euros (si hubo solo un pagador) o los 12.000 euros (si hubo más de uno y la suma de la cuantía obtenida del segundo y los demás pagadores hubiese sido superior a los 1.500 euros). Estos límites no se prorratean en función del periodo impositivo del fallecido, sino que Hacienda valora al afectado como si hubiese estado cotizando durante todo un año natural.

Por otra parte, también será obligatorio presentar la declaración si, a pesar de no haberse dado el anterior caso, hubiese alguno de estos supuestos:

  • El finado obtuvo más de 1.600 euros en rendimientos de capital mobiliario
  • Los rendimientos por actividades económicas superaron los 1.000 euros al año
  • Las ganancias patrimoniales fueron superiores a los 1.000 euros o las pérdidas a los 500 euros

¿Qué hacer si la declaración sale a devolver?

Por supuesto, como con cualquier otro contribuyente, la renta puede salir a ingresar o a devolver. En este último caso es necesario entregar una serie de documentos para que Hacienda haga efectiva la devolución.

  • Certificado de defunción.
  • Libro de familia completo.
  • Certificado del registro de últimas voluntades.
  • Testamento (únicamente si figura en el certificado de últimas voluntades).
  • Certificado bancario de titularidad de la cuenta a nombre de las personas que van a cobrar la devolución.

En caso de que haya varios herederos pero el importe solo vaya a ser abonado a uno de ellos, es necesario entregar una autorización escrita y firmada de todos los herederos, además de su fotocopia del DNI.

  • Certificado de defunción.
  • Libro de familia.
  • Certificado del registro de últimas voluntades.
  • Testamento o acta notarial de declaración de herederos.
  • Justificante de haber declarado el importe de la devolución en el Impuesto de sucesiones y donaciones.

En caso de existir varios herederos y que el medio de pago sea la transferencia, es necesario un certificado bancario de titularidad de la cuenta a nombre de todos los herederos (o, en su caso, un poder notarial a favor de alguno/s de ellos).

Para percibir la devolución se debe cumplimentar el impreso modelo H-100 («Solicitud de pago de devolución a herederos»). La documentación requerida se podrá presentar tanto presencial como telemáticamente.

¿Y si sale a ingresar?

Sí, por el contrario, la declaración de la renta saliese a ingresar, los herederos deberán pagar proporcionalmente el IRPF del fallecido a Hacienda, siendo responsables directos en caso de impago u omisión de cualquier renta. Esta operación cuenta con las mismas ventajas que con cualquier otro tributario (fraccionamiento del pago, posibilidad de domiciliación, etc.).

Como vemos, la declaración de la renta es uno de los muchos trámites que se deben realizar tras un fallecimiento. Sabemos que estas situaciones son difíciles de gestionar, pero recuerda que con tu seguro de protección familiar de Aura Seguros disfrutarás de una cobertura de asistencia jurídica completa que podrá ayudarte a resolver todas tus dudas.